A finales de los 70, la tasa de reposición financiera llegó
al tope máximo, ya no se podía extraer la suficiente inversión productiva de
los rendimientos de la economía real productiva, en ese momento las altas
esferas del Sanedrín Financiero decidieron comenzar a extraer dinero de la
nada, o traerlo del futuro. Bajaron el interés a nivel 0 y bonalizaron los
créditos, eso creó una gigantesca burbuja de derivados tóxicos que no ha parado
de crecer. El destino inevitable de todo ello era la explosión supernóvica de
tal globo de hidrógeno, solo cabía una solución momentánea: el
Decrecimiento. La burbuja se mantendría
dentro de límites controlables mediante el saqueo del dinero con el que
sobreviven las clases bajas, es decir un exterminio a cámara lenta y
controlado. Así, comenzaron a implantar una política de “recortes”, en realidad
una política así, realizada sobre una población global que ha roto las costuras
demográficas significa lisa y llanamente el exterminio, no se puede volver a
una economía de 1932, antes de la motorización con 7.000 millones de habitantes,
cuando en esa época solo había 2.000 millones, pero no cabía otra solución si
se quería mantener el Sistema tal como
es. Naturalmente los recortes comenzaron por los estados más proclives a ello;
las antiguas dictaduras militares del sur de Europa. Poblaciones trabajadas por
el refuerzo negativo de dichas dictaduras y poco proclives a resistir el
decrecimiento, el experimento ha sido un éxito completo, Grecia, Portugal y
España aceptan los recortes genocidas sin la más mínima protesta, incluso los
nuevos salvadores aceptan el decrecimiento con retoque cosméticos. La
experiencia del exterminio judío en centro Europa en los 40 ha sido útil, unas
poblaciones urbanas y dependientes cumplirán la ley hasta las puertas del campo
de exterminio, la suerte está echada.
Zhu

viernes, 26 de diciembre de 2014
sábado, 6 de diciembre de 2014
La Liga de los Justos o la conquista del Imbécil.
“Tratad
a la masa como al más imbécil de ellos”
Joseph
Goebbels.
Mi vida
se apaga, mi vista se desvanece, pero recuerdo al guerrero de las urnas, el
Guapo Pablo, él, con su Liga de los Justos peleando con la Oligarquía Casposa
Española. Una pelea desigual, donde los saqueos y trapisondas de los de la
Casposa no cuentan, sin embargo, estos cándidos guerreros de la urnera,
pensaban que mostrando su desnuda realidad, convencerían al Imbécil. Los de la
Casposa, desesperados y conscientes de que su credibilidad rozaba el cero
Kelvin, recurrieron a una medida desesperada; había que encontrar alguna falta,
algún desdoro, alguna trapisonda en el pasado de los Justos, y lo encontraron,
unas facturas sin iva por aquí, un contrato sin las debidas formalidades por
allá. De nada sirvió a los Justos alegar que la Casposa tenia de eso por
montañas, aquí lo se jugaba era el fuero, no el huevo, el Imbécil vaciló, si
todos era iguales, ¿Por qué probar con unos imberbes? Después de todo, mas valía
ladrones conocidos, ese era precisamente el objetivo de la Casposa, los Justos
eran débiles y cándidos, pretendían que ir con la verdad por delante bastaba,
no sabían que en la política de los tribunos de la Plebe, lo que vale es
engañar al Imbécil, para ello había que disponer de un selecto cuerpo de
fontaneros capaces de encontrar cualquier tipo de infamia en el enemigo, falsa
o real era irrelevante, lo que contaba era la voluntad de decisión del Imbécil,
que como su nombre indica, es El Imbécil.
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